
A pesar de haber hecho un partido correcto, donde Chile inclusó llegó a tener mayor posesión de balón, nuestra selección tuvo que decir adiós en Octavos de final frente a la siempre temible selección de Brasil.
Simplemente, una verdadera lástima. Luego del triunfo ante Honduras y Suiza, y de los errores frente a España, todos teníamos la ilusión de que Chile encontraría su mejor fútbol para acomodarse, al menos, entre los ocho mejores. Un sueño bonito y más que posible si nos hubiera tocado otro grupo y otra llave. Pero al frente estaba Brasil.
Si bien la 'canarinha' carece del "jogo bonito" que caracterizó a las generaciones de Romario, Ronaldo y Ronaldinho, no se le olvida cómo se efectivos. Y claro, para ganarle a esa selección se requiere de un esquema de Bielsa pulcro, perfecto y totalmente sincronizado. En el mundial cada error se paga caro, por muy mínimo que sea. Si Contreras hubiera saltado en el cabezazo de Juan, si hubieran apretado la marca con Luis Fabiano y Robinho... la cosa sería distinta.
La cosa es que perdimos. Pero a diferencia de derrotas pasadas, desde que está Bielsa al mando las cosas se asimilan mejor. Si perdemos no es porque los jugadores no mojen la camiseta ni porque tengan una mentalidad ratona. Si Chile pierde es porque se encontró con una selección mejor. Y claro, Brasil lleva en su adn el buen fútbol, además de tener tiempo, costumbre y nivel en su selección.
Para todos los hinchas chilenos, más que una derrota, es una espera por la revancha. Esta selección que hizo una gran clasificatoria y se robó las miradas en el mundial puede darse el lujo de jugar el próximo mundial casi con la totalidad de la plantilla. Es un plantel joven, donde Gary, Vidal, Alexis y Mark aún pueden dar demasiado. Pero para que eso ocurra realmente hay que hacer que Marcelo Bielsa, nuestro San Bielsa, no nos abandone.